Un cuadro de mando integral utilizado de manera eficaz constituye un sistema de gestión estratégico que contribuye a alinear su organización. Más allá de los indicadores financieros, la incorporación de elementos como cliente, procesos de negocio o formación y desarrollo, revelará una representación más realista de la organización.

Para los profesionales de la formación, que se han centrado tradicionalmente en los indicadores de satisfacción de las acciones formativas, el empleo del cuadro de mando le resultará fundamental para medir su eficacia en la mejora del rendimiento y su alineación con los objetivos organizativos.

El desarrollo de un cuadro de mando es un proceso que requiere aportaciones de numerosas fuentes. En el siguiente cuadro se ilustran los 12 pasos a seguir:

12 pasos cuadro de mando formación

El uso de un cuadro de mando para el Departamento de Formación tiene muchos beneficios. El alineamiento con la organización representa una fuerza muy poderosa ya que orienta la energía de todos en la misma dirección. El cuadro de mando proporciona una variedad de indicadores, con notable hincapié en la evaluación de la formación y en los resultados de negocio que los directores ejecutivos habitualmente reclaman. Se trata de un enfoque ganador para poder documentar el valor añadido que aportamos.