El grupo de debate es una técnica de formación en la que los participantes desarrollan la mayoría de sus ideas, pensamientos, preguntas y respuestas. Su función consiste en guiar a los participantes a medida que se desarrolla la discusión. El grupo de debate es útil después de una sesión de brainstorming, al concluir una presentación, después de un estudio de caso o de una actividad de role play, una vez que ha finalizado la intervención de un orador invitado o en cualquier otro momento cuando los participantes disponen de experiencias o conocimientos previos.

Dirigir un grupo de debate cuando los participantes poseen un conocimiento limitado del tema tratado da como resultado una escasa o nula interacción y, por lo tanto, una discusión ineficaz. Cuando los participantes están familiarizados con el tema, es probable que la discusión despierte su interés, lo estimule y aliente su participación activa. Esta interacción le da oportunidades de dar feedback positivo, realzar los puntos clave y crear un ambiente de aprendizaje positivo.

Siga estas sugerencias para asegurarse grupos de debate exitosos: silhouettes-776667_1920

Disponga los asientos para estimular la interacción. Coloque las mesas y las sillas en forma de U, formando un cuadrado o un círculo, de modo que los participantes se vean. Los grupos de debate funcionan mejor con grupos formados por un número de participantes no superior a 15 o 20. Consulte el cuadro Consejos para disponer su aula para tener más información.

Exponga el tema como parte de la introducción. Por ejemplo, “Para iniciar esta presentación sobre estilos de liderazgo, dediquemos unos minutos a analizar la importancia de las relaciones humanas y la supervisión del equipo”.

Ceda la conversación a los participantes. En este punto debería sentarse y convertirse en un observador pasivo.

Participe en la discusión sólo cuando sea necesario. Por ejemplo, si dos participantes comienzan a monopolizar la discusión usted podría decir: “Es evidente que Miguel y Ana tienen puntos de vista diferentes en esta cuestión. Miguel, veamos si puedo aclarar tu posición. Tú pareces creer que…”

Resuma los puntos clave. Esto permite que los participantes reflexionen y le da a usted la oportunidad de reorientar la discusión si fuese necesario.

Mantenga la discusión centrada en el tema. Si un participante comienza a alejar la discusión del tema que se está tratando, usted podría decir, “Marcos, ¿podrías explicar más claramente cómo se relaciona esa situación con el tema que estamos tratando?” Después de que el participante haya dado su opinión, lleve nuevamente la discusión hacia el tema.

Utilice las contribuciones de cada participante. Proporcione un refuerzo positivo y aliente a todos los participantes a que tomen parte activa en la discusión.

Asegúrese de que nadie domina la discusión. Cuando se produzca esta situación, podría decir, “Juan, has hecho una gran contribución a nuestra discusión. ¿Alguien más quiere darnos su punto de vista?” Concluya la discusión con un resumen. Relacione el resumen con el objetivo presentado en la introducción.