Los líderes eficaces son oyentes eficaces. Estas personas cultivan deliberadamente los hábitos que les permitirán ser más eficientes en todos los aspectos de lo que hacen. Practique esos hábitos para mejorar sus propias habilidades de escucha.

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  1. Encuentre áreas de interés.

Un escucha deficiente supone rápidamente que lo que su interlocutor tiene que decir es aburrido, torpe o árido, por lo que deja de escuchar. Los oyentes activos saben que esto es un error; es posible hallar gemas de información en cualquier mensaje. Practique la escucha de manera optimista y preguntándose de qué manera el mensaje de su interlocutor se relaciona con algo en lo que usted está interesado.

2 Juzgue el contenido, no su presentación.

Los interlocutores pueden presentar muchas variedades, desde aquellos que cuentan con grandes habilidades hasta los que se muestran ineficaces o torpes. Los oyentes eficaces deben aprender a ver más allá de la presentación del mensaje. Recuerde que la presentación más pulida en realidad puede contener información escasa o inadecuada, mientras que una frase árida puede tener un gran valor. Evite distraerse por elementos no relacionados con el contenido.

  1. Evite pasar directamente a las conclusiones.

Es fácil pasar directamente a las conclusiones con respecto a lo que tiene que decir una persona. Ya sea que usted cuente con una opinión sólida acerca del mensaje o de quien lo transmite, o si recibe una estimulación emocional excesiva cuando su interlocutor aborda un tema que a usted le molesta o le agrada. Sin embargo, los oyentes eficaces controlan esta tendencia y esperan hasta haber recibido y comprendido todo el mensaje antes de formular opiniones. Esto exige aprender a controlar sus emociones y su creencia de que usted sabe lo que dirá su interlocutor.

  1. Escuche el punto principal del mensaje.

La cantidad de mensajes recibidos en un día común contiene ideas, hechos, medias verdades, principios, estadísticas y más. En lugar de atascarse en los detalles minúsculos de los mensajes, los oyentes eficaces se concentran en las ideas centrales. Esto les permite organizar los hechos alrededor del tema central y, por lo tanto, les permite recordar más. Practique identificando el marco principal del mensaje.

  1. Tome notas, pero ajuste este proceso a su interlocutor.

Tomar notas mentales suele funcionar bastante bien. Sin embargo, en ocasiones es necesario tomar notas por escrito. Los oyentes eficaces saben tomar notas de manera eficaz: prestan atención a patrones de habla, se adaptan a la organización de su interlocutor, limitan sus notas a los puntos más importantes y revisan sus notas.

  1. Preste atención.

Dedicar toda la atención exige una gran cantidad de energía. Sin embargo, los líderes que desean ser oyentes eficaces deben esforzarse para dar seguimiento al interlocutor. Considere que cada persona a la que elige escuchar posee un valor potencial y dedíquele su sincera atención. Evite fingir que escucha.

  1. Resístase a las distracciones.

Los oyentes deficientes se dan el lujo de distraerse, mientras que los escuchas eficaces se esfuerzan por mantenerse concentrados. Dedique tiempo a identificar las distracciones y a minimizarlas o a eliminarlas.

  1. Ejercite su mente.

Los oyentes deficientes omiten los mensajes difíciles. En cambio, los eficaces buscan consciente y constantemente mensajes desafiantes para practicar su capacidad de comprenderlos. Identifique sus fortalezas y debilidades de escucha, de manera que pueda realizar acciones correctivas. Aprenda a motivarse a escuchar temas que quizás no sean de su interés.

  1. Revise sus emociones.

No puede evitar reaccionar de manera emocional. Sin embargo, puede aprender a evitar que sus emociones interfieran con su capacidad de escucha. Para convertirse en un escucha eficaz, averigüe dónde se encuentran sus vulnerabilidades emocionales y cómo mantener bajo control las emociones positivas y negativas.

  1. Utilice la diferencia entre la velocidad del habla y la de la escucha.

Las personas pueden escuchar y comprender el habla a una velocidad tres o cuatro veces mayor que aquella a la que habla la mayoría de las personas. Dado todo este tiempo extra, es fácil que los oyentes lo desperdicien. Los oyentes eficaces permanecen centrados en el mensaje al evaluar, anticipar, revisar y resumir el mensaje. Estos oyentes se centran en captar más información y en comprender mejor los asuntos.

Adaptado con autorización de Listening Leaders™: The Ten Golden Rules to Listen, Lead, and Succeed de Lyman K. Steil y Richard J. Bommelje.