¿Cuántas veces ha asistido a sesiones formativas en las que los detalles organizativos y las presentaciones ocupan la primera media hora? Demasiadas. Muchas sesiones empiezan con el típico: «Díganos cuál es su nombre y a qué se dedica». Sin embargo, después de presentaciones como ésta, puede que los participantes sigan sintiéndose aislados y no recuerden los nombres de sus compañeros. Esas sesiones tienen un inicio lento, y el formador se verá en la necesidad de restablecer el tempo o ritmo correcto.

Un modo de conseguir la participación inmediata de los participantes es utilizar un icBuild a new companyebreaker (actividad para romper el hielo1). Son herramientas que permiten que el líder del grupo fomente la interacción, estimule la reflexión creativa, cuestione suposiciones básicas, ilustre nuevos conceptos y presente material específico. Los icebreakers provocan la participación de los asistentes y les transmiten claramente el mensaje de que deben responsabilizarse de su propio aprendizaje. Y aunque posiblemente algunos participantes no se hayan implicado y no deseen hacerlo, el formador debe establecer desde el principio la norma de implicación activa.

Los icebreakers se pueden utilizar para:

  • Presentar a los participantes y hacer que se sientan a gusto. A veces las personas son reacias a participar cuando se encuentran entre desconocidos. No desean que éstos, o simples conocidos, les juzguen. En este contexto, los icebreakers nos ayudan a tener una primera impresión del grupo. Si los participantes conocen la procedencia de sus compañeros y saben que seguramente la mayoría de ellos se halla en el mismo barco, tenderán a hacer más comentarios y a ser más participativos. Conseguir que los miembros del grupo se sientan a gusto unos con otros facilita la labor del formador. Cuando el hielo es grueso y el formador es el único que dispone de un punzón, la tarea de romperlo es  mucho más dura.
  • Hacer que los participantes actúen o participen después de las pausas o de explicaciones largas. Cuando un grupo realiza una pausa, su energía se desvía del aprendizaje y se centra en la relación social. Si usted inicia un ejercicio justo antes de una pausa para completarlo después de la misma, podrá mantener la atención del grupo sin alejarse del propósito del descanso. El grupo hablará sobre el problema durante el descanso y volverá a la sesión con mucho vigor y, quizás, algunas ideas. Después de las pausas, los icebreakers se      pueden utilizar para aumentar el nivel de actividad del grupo y reintegrarlo al ambiente de aprendizaje. El icebreaker es un modo de conseguir que los participantes se vuelvan a centrar inmediatamente en el tema que se está tratando.
  • Pasar a una nueva área de  contenido. Los icebreakers constituyen un vehículo de transición perfecto. El icebreaker adecuado puede llevar al grupo de un tema a otro muy suavemente,  así como proporcionar un excelente material de debate. Las transiciones  más eficaces son los ejercicios de equipo en los que los pequeños grupos deben resolver problemas y designar a un portavoz que informe de la solución al resto de asistentes. Eso hace que los participantes se impliquen rápidamente en el material nuevo, y el debate posterior proporciona la base para que el formador introduzca el nuevo material.

Seguiremos hablando de ellos en próximos post.