Comenzamos a aprender mediante la simulación. Los juegos infantiles entre buenos y malos nos permiten explorar nociones difíciles y toda una gama de conductas humanas. En nuestras fantasías infantiles existe para nosotros el mundo real con todas sus posibilidades, pero sin ninguno de sus riesgos. 

Cuando legamos a la edad adulta también aprendemos incorporando las herramientas de estas primeras experiencias de aprendizaje. Las simulaciones nos permiten crear una versión manejable de nuestro mundo, donde podamos practicar conductas y corregir nuestros errores. La creación de modelos de situaciones reales nos prepara para actuar con más eficacia en el mundo real.

Las simulaciones exigen energía, creatividad y concentración, pero los participantes experimentan una gran satisfacción a cambio de su esfuerzo. Si se preparan con cuidado, aumentará la participación y la implicación de los participantes, y el rendimiento mejorará eficazmente.

Un juego de simulación consiste en una combinación entre simulación y competición. Las situaciones plantean desafíos específicos que perfeccionan las habilidades e invitan a los jugadores a experimentar estrategias nuevas.

Las simulaciones se basan en la premisa de que una formación eficaz requiere el equilibrio de tres factores:

  • Contenido: la difusión de ideas, principios o conceptos nuevos.
  • Experiencia: la oportunidad de aplicar el contenido en un ambiente experimental.
  • Feedback: las respuestas a las acciones desarrolladas y la relación que existe entre el rendimiento y el resultado obtenido.

 

Los dos pasos más importantes que deben darse antes de diseñar o desarrollar una simulación son:

  1. Revisar los objetivos.
  2. Determinar las necesidades del grupo.

Una vez que usted ha revisado los problemas y expectativas de su organización, fije sus metas y piense en cómo habrá de conseguirlas.

Recuerde que siempre hay variaciones en la audiencia. Adapte la simulación a sus participantes. ¿Se trata de ejecutivos, gestores de nivel medio o supervisores? ¿Qué técnicas destinadas a la resolución de problemas y de comportamiento interpersonal se requieren para las diferentes funciones? Siga estas pautas para dinamizar las simulaciones:

  • Determine el propósito de la simulación; ¿está diseñada para guiar a los participantes en la adquisición de información y habilidades?
  • Seleccione una simulación para que coincida con el propósito diseñado.
  • Cree los parámetros de la simulación: hora de comienzo y de fin, el tipo de intervención que usted realizará. Como dinamizador, es necesario que se mantenga vigilante, paciente y disponible.
  • Facilite la actividad de simulación.
  • Comprometa activamente a los participantes en el proceso de feedback o de revisión.
  • Resuma los puntos clave en un rotafolio.

Cuando las organizaciones se enfrentan con entornos económicos y tecnológicos en rápido cambio, la necesidad de una formación eficaz, acelerada y rentable se convierte en un factor decisivo. En ciertos casos la utilización de entornos simulados puede reducir el tiempo de formación, los costes, los errores y las decisiones equivocadas.