El brainstorming, o lluvia de ideas, es una técnica de formación que estimula la creatividad y se emplea a menudo junto con el grupo de debate. El brainstorming genera una lista de ideas, sugerencias o soluciones potenciales centradas en un tema o en un problema específico. Esta lista puede utilizarse como introducción a una presentación o bien servir de base para un grupo de debate. El brainstorming requiere que los participantes dispongan de alguna información de apoyo relacionada con el tema que se está tratando.

 

He aquí algunas pautas para dinamizar una sesión:

Anuncie las reglas básicas del brainstorming. Las reglas básicas son tres:

  1. Todas las ideas serán aceptadas.
  2. No se discutirán las sugerencias hasta más tarde.
  3. No habrá críticas a las sugerencias.

Presente el tema o problema. Establezca con claridad el tema de la sesión. Por ejemplo, “Durante los próximos minutos haremos un brainstorming y seguiremos

nuestras reglas habituales. Nuestro tema es ‘Mejorar el rendimiento de nuestros supervisores’ y me gustaría que cada uno de ustedes pensara en al menos una idea. Sara se encargará de apuntarlas en el rotafolio. ¿Quién quiere empezar?”

 

Mantenga un registro escrito de las ideas. Esto evitará las repeticiones, mantendrá a los participantes centrados en el tema y resultará útil cuando llegue el momento de discutir cada ítem. Pida que alguno de los participantes apunte las ideas en un  rotafolio, ya que resulta difícil captar ideas y apuntarlas al mismo tiempo.

 

Implique a los participantes y aporte feedback. No permita que unos cuantos participantes monopolicen la sesión; estimule la participación de aquellos participantes que se muestren más reticentes a aportar sugerencias.

Cuando el tiempo lo permita, divida a los participantes en grupos pequeños para que cada uno genere una lista de ideas. El portavoz de cada grupo puede compartir los resultados de su brainstorming. Cuando emplee el enfoque del grupo pequeño debe proporcionar a cada uno un rotafolio y rotuladores.

Revise las ideas de forma periódica. Esto ayudará a estimular ideas adicionales. Cuando advierta que se produce una pausa en el flujo de ideas, repase rápidamente la lista para permitir que los participantes generen algunas más. La clave consiste en saber cuándo se han desarrollado suficientes ideas.

Revise todas las sugerencias. Fije las páginas del rotafolio en la pared para contar con ellas como material de referencia durante las discusiones o exposiciones ulteriores.

Todo lo que ocurra después de la sesión de brainstorming dependerá del objetivo de la misma. Por ejemplo, hacer un brainstorming de las características de un formador eficaz al inicio de un curso de Formación de formadores puede dar como resultado la lista que sirva como referencia durante el curso. La identificación de soluciones potenciales a un problema es probable que vaya seguida de un debate sobre cada una de las soluciones propuestas.