Cuando en mitad de una sesión formativa, o después de la comida, apreciemos caras de cansancio, debemos incorporar actividades dinamizadoras que ayuden y contribuyan a la implicación de los participantes y, en ocasiones, sirvan para animar al grupo.

Le proponemos una actividad que puede relacionar con contenidos como: el establecimiento de objetivos de rendimiento, la formulación de objetivos didácticos, un proceso de coaching orientado a resultados, etc.motivación

Las instrucciones para poner en práctica la actividad son:

  • Pase a cada participante 2 globos y haga que los inflen (no demasiado).
  • Una vez inflados, los participantes deben escribir en cada globo, con un rotulador, un objetivo personal o profesional.
  • Recoja todos los globos.
  • Los participantes deben levantarse y situarse por la sala (en círculo o pueden ir caminando).
  • Comunique a los participantes que usted irá lanzando los globos y que ellos deberán mantener los globos en el aire. ¡Ningún globo puede tocar el suelo!
  • Ponga los globos en «circulación» de uno en uno. A medida que pase el tiempo, los participantes tendrán que mantener más globos en el aire y la dificultad aumenta.

Mientras los participantes están pasándose los globos, usted puede ir dando mensajes de aliento. Los participantes han de intentar que no se caigan sus «objetivos» (representados por los globos); deben ayudarse entre ellos, no perjudicarse (golpeando fuertemente los globos para que caigan). Al igual que en la vida real, donde la consecución de objetivos no depende de nosotros solos.

Puede dejar que la actividad dure unos 5-10 minutos máximo, y entonces dígales que recuperen sus objetivos iniciales.

Una vez finalizada la actividad y, antes de que vuelvan a sus sitios, podemos comentarla entre todos:

Cada globo representa un objetivo: al inicio, cuando hay pocos globos en juego, es fácil mantenerlos en el aire pero, cuantos más hay, más difícil es. Por tanto, es mejor tener menos objetivos pero bien definidos y trabajar en esa dirección, en lugar de intentar abarcar todo, ya que no podremos controlarlo. (Es mejor que sean los propios participantes los que lleguen a esta conclusión.)

El ambiente que se crea es distendido, los participantes hacen un poco de ejercicio y ya están preparados para continuar con la sesión de la tarde, sin esa sensación de sueño que todos podemos tener tras una buena comida.