¿Eres de las personas que dice que sí cuando en realidad quieras decir no? ¿Qué implica? ¿Cómo decir “no” y no morir en el intento?

Cuando tenemos temor de decir que no al otro, es porque consideramos que la persona con la que nos estamos relacionando es más importante que nosotros mismos, ya se trate de nuestro jefe, un amigo, un familiar o inclusive nuestra propia pareja.

Poder decir que “no” a alguien es delimitar nuestro espacio de libertad personal para elegir qué queremos que pase en nuestras vidas y qué no queremos que pase.

Ello determinará nuestro nivel de autoestima y el respeto que sentimos por nosotros mismos. Cuando no nos permitimos expresar “no” a las demandas y exigencias de los demás, se ve afectada nuestra dignidad e integridad como personas.

“Pero, ¿cómo le digo que no a una orden que me da mi jefe?”. Y aquí la pregunta que solemos hacer es: “¿Qué te impulsa a querer decir que no?”.

En general, suelen responder porque no pueden (no tienen los recursos, los conocimientos, las habilidades, etc.) o porque simplemente no quieren.

La diferencia entre ambas posibilidades no es menor, dado que las características del “no” serán bien diferentes. Si el “no puedo” obedece a las limitaciones propias (en términos de conocimientos y habilidades) los invitamos a utilizar una declaración diferente que es la de “no sé cómo hacerlo”. Un ejemplo de esa respuesta podría ser: “Entiendo lo que me ha pedido, y soy consciente de lo importante que es realizar el trabajo en el tiempo y la forma en que lo necesita. Sin embargo, no estoy seguro de tener las competencias necesarias para cumplir el trabajo de forma eficiente”.

Esta respuesta demuestra a la otra persona que están absolutamente comprometidos con lo que se ha pedido, pero que carecen del “saber hacer” necesario, lo cual abre las puertas sl aprendizaje y la posibilidad de pedir ayuda. Si el “no puedo” obedece a que no cuentan con los recursos necesarios (tiempo, herramientas, etc.) estarían informando de la escasez o ausencia de variables que inciden en el resultado y que, como consecuencia de ello, necesitan “negociar” los términos de la demanda. No se trataría entonces de un “no” tajante, sino de un “Sí, pero necesito xx para lograrlo”.

Una situación muy diferente es cuando, teniendo las competencias o los recursos para hacerse cargo de lo pedido, no desean hacerlo. En esta situación, lo que estará en juego será la capacidad para poner un límite claro a los deseos del otro.

Esta situación suele ser incómoda para muchas personas, especialmente si la otra persona es alguien que tiene autoridad sobre nosotros. Y la razón de ello es el temor a que el hecho de responder “no” genere consecuencias negativas en la relación con la otra persona o en las condiciones laborales si se tratara de nuestro jefe. Ahora bien, ¿tan importante es esa relación o ese trabajo que estamos dispuestos a dejar “pisotear” nuestra dignidad personal? ¿De qué sirve mantener un vínculo que lo que nos está generando es un deterioro en nuestra autoestima?

Es importante tener en cuenta que una cosa es estar comprometido con una relación y otra muy diferente es la de “martirizarse” por ella. Como sostiene Stephen Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, las personas mantienen “cuentas bancarias emocionales” en su relación. Si la otra persona siempre realiza “disposiciones de efectivo” y yo no tengo la posibilidad de decirle que “no hay fondos”, el que irá a la bancarrota total seré yo, con todas las consecuencias que ello implica.

No obstante, si nos encontramos en el trabajo y la negativa es a una persona que tiene un cargo superior al nuestro, es esencial fundamentar nuestra posición argumentando con claridad las razones que nos hacen adoptar esa posición. En síntesis, que no se trata de un mero “capricho personal”. Marcar con decisión un límite a los demás será precisamente el momento en el que empezaremos a construir y a respetar nuestro propio espacio vital. De lo contrario, terminaremos pagando un alto precio por ello. Y será mucho mayor que el que hemos tratado de evitar.