Recientemente leía una definición de Talento que versionada por mí para compensar mi mala memoria concluía algo parecido al conjunto de competencias necesarias alineadas culturalmente para alcanzar el rendimiento esperado.

A pesar de la mal llamada crisis del Talento éste existe y en cantidad suficiente. Sírva como ejemplo que hoy hay en China más estudiantes universitarios con matrículas de honor que alumnos universitarios hay en USA. Otra cosa es que el Talento resida allá donde lo necesitamos o incluso que esté alineado con la mal denominada cultura nacional o con la tan cacareada organizacional. Y es que el Talento, además de radicar allá donde está, y no donde lo necesitamos, resulta que no siempre está dispuesto a alinearse con nosotros. puzzle

Ay, ese activo del Talento. Ay…que mira que es importante este capital intelectual. ¿Y saben porque no aparece en el activo del balance de las empresas? ¡Porque no es nuestro, sino de ellos! De aquellos que pueden elegir ponerlo a nuestra disposición…o no.

El Talento, al igual que cualquier otro activo como sus ahorros, exige atención. Cuando Ud. elige a un Banco en el que depositar sus ahorros exige servicio, asesoramiento, rentabilidad… ¿Y acaso no exige lo mismo el Talento a  las Organizaciones? Atracción, Retención (¡qué mala palabra pudiendo utilizar fidelización!), Desarrollo, Reconocimiento… y en función de ello nos elige.

Es cierto, el Talento no es de las organizaciones y además es complejo de manejar pero ¿no cree que deberíamos ponerle más cariño máxime cuando Rothwell asegura que el rendimiento de un high performer llega a ser hasta veinte veces superior al de un empleado medio?