La flexibilidad es una propiedad de los objetos que les ayuda a resistir impactos del entorno conservando indemnes sus características y funcionalidades distintivas. Mientras presiono una pelota de goma, ésta adquiere la forma que la presión de mi mano determina, pero cuando dejo de hacerlo vuelve a su forma original, como si nada hubiera pasado. El precio que el objeto flexible paga a cambio de su resistencia a los golpes es renunciar durante un tiempo a su forma original. Es gracias a esta capacidad de renuncia –en sentido figurado- como los objetos flexibles son más resistentes que los rígidos a los cambios bruscos y a las presiones.  

Resilencia

Este fenómeno funciona de una manera similar en los seres humanos. Después de una situación traumática como la muerte de una persona querida o un grave accidente, todos perdemos por un tiempo nuestra forma… de ser habitual; pero no todos actuamos de la misma manera tras el golpe. Hay quien se recompone con facilidad y hay quien se hunde o quien tarda en recobrar su capacidad de trabajar y de gozar y hay quien no logra volver a ser lo que era.

En la literatura psicológica anglosajona suele hablarse de “Resilience” para referirse  a esa habilidad para resistir los golpes de la vida. Contemplada desde cerca se descubre que las personas “resilientes” (¡la RAE nos coja confesados!) poseen una manera de ver la vida peculiar. Creen, por ejemplo, que “querer es poder”, ven los problemas como oportunidades, piensan de manera positiva o muestran un envidiable sentido del humor y capacidad para ver el lado positivo de las cosas.

Algunos añaden que todas ellas son habilidades distintivas de los verdaderos líderes y que la fuerza de atracción de éstos se halla en que les creemos invulnerables. Quizá sea cierto.

Sea como sea, el concepto de “Resilience” ha cobrado en los últimos años una tremenda popularidad entre los aficionados al Management. Se habla incluso de Organizaciones “resilientes” y es un concepto que nos puede ayudar a responder a la pregunta de por qué hay Organizaciones que resisten mejor las crisis que otras.

La paradoja en las Organizaciones es la misma: como en el caso de la pelota de goma la resistencia está en la flexibilidad. Es decir, las Organizaciones que poseen una estructura, unos sistemas y una cultura capaces de responder a los impactos del entorno deformando lo que hay que deformar pero conservando y recuperando lo esencial acaban siendo las más resistentes. Pero –y ahí está la dificultad verdadera- “on line”, sin rondas de planificación estratégica que valgan. Con la ayuda de la intuición (otra palabra de moda actualmente).

La reflexión la considero provisional. Expresada de otro modo, vendría a decir que, en estos momentos lo esencial para aquellos que dirigen empresas o que asesoramos a quienes lo hacen, es tener muy claro qué parte de la Organización es irrenunciable. Si no, siempre nos quedará el París de refundarla.