Es probable que usted, como profesional del aprendizaje en algún momento tenga que crear contenidos formativos y adoptar temporalmente la función de diseñador formativo. Tradicionalmente, la interacción con el experto en la materia (EM) es un proceso recurrente que implica la crítica y corrección de los materiales formativos del EM por parte del diseñador, los cuales a su vez son revisados por el EM para verificar su exactitud desde el punto de vista técnico antes de que el diseñador los dé por concluidos. Con frecuencia, debido a estándares y valores en conflicto, plazos, rivalidades entre departamentos y otros factores, lo que debería ser una asociación profesional de cooperación no suele cumplir estas expectativas. disenador

Para aprender a colaborar de manera más efectiva con su EM, es importante que conozca quién es, cómo trabaja y cuál es la mejor manera de abordarlo.

A continuación, vamos a caracterizar los cinco tipos de EM que podría encontrar y la mejor manera de abordar su relación laboral con ellos:

 

  1. El EM “jefe”

El jefe marca los estándares, tiene la máxima responsabilidad. Aunque puede infundir cierto temor al diseñador medio, el jefe también puede proporcionar poderosas e influyentes recomendaciones que

pueden influir en el trabajo que se va a realizar. La confianza del jefe en nuestro trabajo puede ser, en sí misma, una recompensa ante un desafío. Algo es cierto: el jefe pondrá a prueba sus habilidades de asesoramiento. Lo mejor es mantenerse centrado y estar dispuesto a hacer todo lo que implica el trabajo. El éxito de un proyecto del “jefe” es la única opción de ganar/ganar, y vale la pena alcanzarla.

 

  1. El EM del “almuerzo”

En contraste con el jefe, el EM del “almuerzo” suele ser muy cordial y relajado, quizá demasiado. Los diseñadores experimentados pueden preferir un jefe a este tipo de EM ya que, sin duda, pondrá a prueba sus habilidades organizacionales, de comunicación y diplomáticas. Prepárese a llevar de la mano a este EM, e incluso a micro-gestionar cuando sea necesario, y no aparte la vista del reloj para evitar que se disparen sus cronogramas.

 

  1. El EM “amigo”

Si este EM se muestra concienzudo o apasionado respecto a su materia de estudio, la relación de trabajo que establezca con él será fabulosa. Si no es así, podría volverse como la relación con el EM del “almuerzo”. Lo peor es que el “amigo” podría ser proclive a tener brotes de indecisión o a rediseñar la formación, lo cual puede generar posibles retrasos en el contenido o problemas de desarrollo. Con este EM deberá establecer un acuerdo anticipado y por escrito respecto al proceso, el cierre y otros aspectos para minimizar los problemas de último minuto.

 

  1. El EM “microgestor”

Ningún detalle es demasiado pequeño para este EM. Parece deleitarse con la letra pequeña a expensas del panorama general. Es necesario tener en cuenta el contexto general del proyecto para tener éxito con este EM.

 

  1. El EM “benevolente”

El EM benevolente siempre es flexible y generoso con los elogios. Un diseñador principiante podría quedar prendado de la complacencia con este EM, sabiendo que es fácil complacerle. Sin embargo, si el supervisor del EM benevolente se niega a intervenir debido a un adelanto de la fecha límite, un cambio de objetivo u otro problema, la situación podría volverse menos benévola. Al igual que con el “amigo”, para llegar a un acuerdo anticipado la comunicación evitará que una situación positiva se eche a perder de repente.