Los líderes se forjan gracias a sus cualidades perso­nales y experiencias de vida, sean positivas o nega­tivas, y son influidos por ellas cuando valoran las situaciones y toman decisiones. Los líderes eficaces se aseguran de que sus filtros de liderazgo les influ­yan para ser la clase de líder que quieren ser.

Visión, misión y valores

No es muy difícil crear una visión, una misión y unos valores. La mayoría de las personas y compañías han pasado por este proceso y tienen los resultados arrumbados en algún lugar. El desafío consiste en tenerlos presentes constantemente. Si usted no puede recitar su visión personal, su misión y sus valorliderazgo 2es personales, así como los de su organización, esto quiere decir que no los tiene.

Conocerse a usted mismo

En algún momento, un líder debe pedir retroalimen­tación acerca de sus habilidades de liderazgo. Algunos test complementarios le pueden ayudar a identificar fortalezas y desafíos: ¿Usted es una persona enfocada en las tareas o en las personas? ¿Usted trabaja de manera rápida o cuidadosa? ¿Cómo prioriza las cosas que son importantes para usted?

Algunas organizaciones también usan una evaluación de 360° para obtener retroalimentación de primera mano sobre sí mismas, sus iguales, los super­visores y el personal a su cargo.

Desarrollar resistencia

Para navegar con éxito en un terreno que cambia constantemente, se requiere cierta mentalidad. Aque­llos que gustan del cambio tienen la capacidad de hacer frente a los desafíos. Esta capacidad proviene de una mezcla de perspectiva y habilidades. La resistencia está, literalmente, en su mente. Deriva de la forma en que usted ve el mundo. La resistencia es más que recuperarse de los reveses; también consiste en descubrir las oportunidades ocultas. Éstas son algunas sugerencias para desarrollar su resis­tencia:

Revisar su actitud. La flexibilidad y una actitud positiva son importantes para mantener la resistencia. La rigidez, o el impulso de controlar todo lo que esté a su alcance, es una mentalidad devastadora que sólo eleva aún más sus niveles de estrés. Si su primera reacción es negativa, piense a qué le teme. ¿Qué es lo que le impide crecer?

No mirar hacia donde no quiere ir. Tener en mente resultados claramente establecidos tambié es muy importante para la resistencia perso­nal. Imagine a un niño pequeño que monta en bicicle­ta por primera vez, o en un adolescente que conduce un automóvil. Es muy normal que miren un agujero en el camino y se dirijan directamente a él. Nosotros, como conductores más experimentados, miramos automáticamente hacia dónde queremos ir.

Salir del caos. En una situación estresante y caótica que requiere tomar decisiones rápidas, pensar “¿Qué voy a hacer?” lo sitúa directamente en medio del caos. Estar mentalmente en medio significa que usted puede ser fácilmente influido por las emociones que rodean la situación; y eso es exactamente donde usted no desea estar, por lo menos hasta que haya aclarado sus acciones prioritarias.

En lugar de preguntarse “¿Qué voy a hacer?”, pregúntese “¿Qué está ocurriendo?”. Al cambiar el enfoque de uno mismo a la situación, se genera una diferencia tremenda en la capacidad mental del sujeto para una toma de decisiones clara y priorizada. Situarse fuera de la situación le permite mantenerse en las prioridades altas y elegir las acciones más adecuadas.

Tomar un descanso. Generalmente, su día se divide en tres modos: opera­tivo (tareas de emergencia), estratégico (a largo plazo) y reflexivo (aprendizaje). Cada vez con mayor fre­cuencia, las personas pasan todo su día en el modo operativo/tareas de emergencia, y tratando de realizar el trabajo menos urgente por la noche o en los fines de semana. Muchas personas pasan por alto el modo estratégico hasta que este descuido produce un problema operativo. Es imposible reflexionar sin enfoque y tranquilidad, así que asegúrese de hacer pausas dentro del modo de operaciones para dedicar tiempo a crear estrategias y a reflexionar.

Desarrollar fortaleza emocional

Las investigaciones actuales han mostrado que las personas que cuentan con una inteligencia emocional alta son 127 veces más productivas que quienes cuen­tan con una inteligencia emocional baja. La inteligencia emocional es el proceso de reconocer, gestionar y aprovechar adecuadamente las emociones en usted mismo y en los demás. Los líderes deben gestionar sus emociones para dirigir a otras personas.

El control emocional es crucial para el liderazgo. Un buen líder crea un lugar de trabajo emocionalmente seguro y gestiona exitosamente sus propias emo­ciones y las de otros.