Las emociones descontroladas evitan que la persona sea capaz de escuchar.

Los desencadenantes emocionales en la comunicación pueden clasificarse en tres áreas: interlocutor, tema y palabras. ¿Puede recordar alguna ocasión en la que se haya puesto furioso con un interlocutor con quien no mantenía una buena relación? ¿Fue capaz de escuchar lo que esta persona tenía que decir? Si su interlocutor utilizó una palabra o frase que le resultó insultante, ¿usted fue capaz de seguir escuchando?  comunicación

Es difícil modificar las respuestas emocionales arraigadas ante personas, temas y lenguajes. Para ello, se requiere mucho tiempo y esfuerzo. Sin embargo, estas seis sugerencias sencillas le resultarán de utilidad:

  1. Antes de cada situación de escucha, identifique a las personas, temas y lenguajes que le afectan emocionalmente (no olvide que esto se aplica también a las emociones neutras y positivas). Esta práctica le ayudara a adquirir conciencia de las personas y situaciones que estimulan sus reacciones, lo cual le coloca un paso más cerca del autocontrol.
  2. Determine por qué esas personas, temas y lenguajes le afectan de esa manera. Piense en experiencias o encuentros anteriores que hayan influido en su evaluación y reacción emocional.
  3. Reduzca el impacto emocional de las personas, temas y palabras desarrollando un mecanismo de defensa para restar poder a esos factores. Un buen método es la racionalización, que implica tratar de convencerse a sí mismo de que la persona, tema o palabra no es tan mala como usted piensa. Sin importar cuál sea el mecanismo de defensa que utilice, trate de eliminar sus respuestas condicionadas emocionalmente.
  4. Para compensar algún sesgo inicial —sea positivo, negativo o neutral—, postergue el juicio. Recuerde que usted necesita percibir e interpretar todo el mensaje antes de dar una respuesta.
  5. Ejercite su empatía cuando trate de asumir el punto de vista de su interlocutor mientras escucha. Busque comprender las razones de las opiniones y argumentos del interlocutor, aun cuando sean distintas de las suyas propias. Recuerde: comprender el punto de vista de la otra persona no equivale a estar de acuerdo con él.
  6. Valore sus propios sentimientos personales. Recuerde que sus experiencias, incluidos sus antecedentes culturales y educativos, le han hecho ser quien es. Si evalúa críticamente sus puntos de vista, será más capaz de relacionarse con las ideas de otras personas.

Si practica continuamente esas técnicas, reducirá el efecto de sus disparadores emocionales y se centrará en el mensaje, propósito y contenido del interlocutor.