Después de varios años de crisis en la que unos echan la culpa a los otros y estos últimos a los primeros, y tras varios cambios de estructura en los diferentes gobiernos, sigo preguntándome si el problema del país es un tema cultural o simplemente una inadecuada gestión del talento.

España no deja de sorprender por su marcada bipolaridad. Mientras que por un lado destaca en el número de licenciados universitarios por cada mil habitantes por el otro está en el vagón de cola con una de las tasas de fracaso en la ESO más elevadas de toda la OCDE. ¡Y créanme, los números asustan! talento

Si a ello agregamos que la sucesión de leyes educativas en las últimas décadas no se ha traducido en una mejora de resultados en el informe PISA entonces me pregunto si  la educación es lo suficientemente importante como para dejársela a los políticos. Ni mejoramos en cantidad ni en calidad suficiente para los retos que tenemos como sociedad por delante.

¿Pero tan difícil es copiar, perdón hacer benchmarking, de sistemas educativos exitosos como Finlandia, Singapur o Israel,… en lugar de producir un número importante de licenciados que o bien no están preparados para lo que requiere nuestro mercado de trabajo o que lo están pero para lo que demanda el mercado…exterior?

Y mientras busco respuestas sigo planteándome preguntas como:

  • Si se van los jóvenes más valientes y cualificados y se quedan los ya tan famosos ninis ¿qué futuro podemos esperar de un país descapitalizado intelectualmente?
  • Si las competencias van mucho más allá que los conocimientos ¿por qué seguimos transmitiendo y evaluando conocimientos?
  • Si el mundo se comunica en inglés ¿hasta cuándo podremos permitirnos un sistema que no garantiza el aprendizaje de ese idioma?
  • Si el futuro pasa por la innovación y la tecnología y para ello el idioma inglés es clave ¿cómo es que tras décadas de enseñanza en inglés, a pesar de la evolución en los resultados, seguimos tan retrasados en términos comparativos con otros países de nuestro entorno?
  • Si las competencias relacionales y las habilidades interpersonales son clave ¿por qué seguimos discutiendo el contenido de la asignatura de historia o el porcentaje de horas dedicadas a las lenguas cooficiales en determinadas autonomías?
  • Si el emprendimiento es clave para nuestra sociedad ¿cómo es que no forma parte de la curricula educativa?

Y si todas estas preguntas siguen sin respuesta ¿Para cuándo un Ministerio de talento? ¿Por qué no hay integración entre Educación, Talento, Emprendimiento, Empresa, Economía,…si al final estamos hablando de Talento y Resultados?