Admiramos a  la gente que pregunta y sobre todo a los que hacen la pregunta justa en el momento adecuado.

Varios de nosotros estamos desarrollando esa competencia y para ayudarnos recogemos sugerencias de quien tiene a bien dárnoslas. preguntas

En nuestra preocupación por descubrir los secretos de la buena pregunta nos  entretenemos coleccionando preguntas que escuchamos a gente inteligente. Tenemos decenas: algunas buenas y otras muy malas, ejemplos a no imitar.

De las primeras tenemos también las correspondientes respuestas personales.

Van algunas de las primeras e invitamos a ensayar a los lectores sus propias contestaciones. Pueden tomarse el tiempo que gusten.

  •  ¿Cómo hacer compatibles las obligaciones hacia las personas y hacia la Organización?
  • ¿Cómo se pueden hacer intervenciones locales en organizaciones globales?
  • Cómo conciliar el binomio estrategia-estructura: lo dinámico y lo estático?
  • ¿Cómo gestionar el talento de las personas que es un recurso que no nos pertenece?
  • ¿Cómo integrar el talento en un contexto de mediocridad?
  • ¿Cómo canalizar el compromiso requerido de unos profesionales cada vez más mercenarios?
  • ¿Cómo conciliar la universalidad de los Valores con la diversidad de Culturas organizacionales y personas?

Entre las preguntas malas tenemos varias en nuestro museo de los horrores.

Las escuchamos alguno de nosotros de boca de entrevistadores en procesos de selección. Destacamos tres de las peores. Los sujetos pasivos en cada caso somos alguno de los consultores de Epise.

  •  “¿Qué se siente al saber que tu destino profesional está en mis manos?” –me dijo un entrevistador con aspecto sádico-. Sentí asco; pero no se lo dije claro está”.
  •  “Si yo fuera una camiseta –me dijo otro entrevistador con cara muy seria- ¿de qué color sería? Y ¿por qué?”. “Escuche con atención la pregunta y confieso que tardé en responder considerando las posibles connotaciones de cada color sobre mi carrera profesional”.
  •  “Trabajar aquí –me soltó un directivo al cual había sido presentado como parte de la terna final- es como la droga… ¿Sabes a lo que me refiero?”. “Contesté que no y no me dieron el trabajo y aún sigo preguntándome por qué”.